lunes, 28 de noviembre de 2011

Lejos








Y pensar que te vi apoyada
en el transparente deseo
de mi soledad.
Y pensar que mi deseo no es más
que tu imagen entre la muchedumbre.
Deseo y soledad
que entre mi imagen eres tú.
Y al encontrarme solo,
indago entre la multitud tu nombre.
Te encuentro y a la vez te pierdo.
Claridad al desear el roce de tu piel.
Cautivo de la ternura de tus besos.
Ignore el sonido de sus labios;
Ignore...
Pero aun los siento dentro.
Penitencia de mentir
al decir  - Te quiero – ;
De entre el sollozo
y el placer intenso.
Me vi caer hacia el abismo,
y al caer se fue esparciendo.
Todo el miedo que infundí en tu alma;
y la alegría de sentirte lejos.
Dr. Alejandro Alcaraz García.
1997.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Lete




A mi penitencia.
   A veces siento como mi alma flota al compás del viento, viaja veloz dejándose atrapar por la tenue luz del atardecer. A veces quisiera que no terminara nunca, a veces quisiera seguir siendo parte de él, pero no puedo, porque al igual que los recuerdos son simples reflejos de reproches, de desvelos; el viento frio de aquella tarde en Mante golpeando mi rostro, era un callada despedida del pueblo, una tímida reflexión de todo aquello que no quería o me rehusaba a entender.
   Apenas recuerdo mi primera vez en Mante, la tarde al igual que ahora, lluviosa; dando la impresión que todos los odios acumulados de la gente se transformaban en lluvia, viento o tristeza, la cual se impregnaba en cada espacio de las construcciones, dándole al pueblo esa triste y lúgubre estampa.
   Sabía que ella me seguía amando, me iba sabiendo esto, pero no me importaba. La lluvia continuaba llenando de tristeza a Mante, seguía llevándose los odios, los rencores; lamentablemente mis odios no se iban, permanecían pegados a mi piel, firmes en su afán de destrucción, siendo los culpables de la soledad de mi alma.
   Parte de mí se quedaba aquí, parte de mí en su corazón seguía, y ya nunca la volvería a recuperar.
   Era la primera vez que esta reflexión llenaba mi mente, quizá porque el miedo a una penitencia que me costara algo más que las partes disueltas que dejaba en cada despedida, en cada olvido; rompieran con el frágil equilibrio de mi pequeño mundo, pero a la vez tenía plena conciencia que pese a mis esfuerzos para protegerme del dolor, éste llegaría sin aviso previo y tendría que asumirlo de la misma forma como provoqué dolor a los demás.
   La lluvia y el viento de Mante me darán la razón… y la despedida.
…..
   El viento arrastra las hojas del otoño; nostalgia, angustia y dolor en los corazones de “otros” y una solitaria sombra errante y con la mirada perdida levita entre las calles de la ciudad, un facie adusto e inquebrantable manchando su rostro; habían pasado ya dos años de aquella tarde en Mante, dos años de decepciones, de búsquedas, de un karma cultivado en muchos años de indiferencia, y que ahora venía a cobrar factura, moneda de cambio por una incesante soledad que limitaba su capacidad de amar, que castigaba su semblante, ya no era aquel joven con tiempo  para malgastar, quizá esa noche Cornelius cayo en cuenta que el disparo de arranque lo tomo desprevenido, y él se lo había perdido, nunca entendió cuando parar, y el amor se escapó por una y mil ventanas, de mañanas distintas, de superficies distintas, de “te quiero” vacíos, de futuros que nunca fueron, de sueños que siempre pensó estarían ahí, cerca de su corazón;  pero la realidad lo alcanzo y ahora solo, transitando hacia no sé dónde, vio venir un destello de lucidez y así  por un momento, por una única vez en su vida por fin, tuvo la necesidad de olvidar, resiliencia de frustraciones y apegos, que hoy terminaban con este acto, simple y consiente, ya no existiría algún atisbo de  pertenencia o tristeza por aquellos amores sin remitente, sentimiento sin rostro, siendo siempre, tan solo un sentimiento etéreo hacia sus propias carencias.
   Camino un largo rato, dejándose atrapar por el tiempo, dejándose llevar por el viento; arrullado por el canto de los pájaros llego al parque, visión limitante de su realidad, la banca vacía aún estaba, el rio seguía su cauce, el viento ya no soplaba.
   Al caminar crujían las hojas del otoño, ahora inmóviles; se recargo  en el barandal frente al rio y recordó esa sonrisa tan llenita de amor y esos labios que siempre estuvieron ahí, y en los que él nunca reparo… “todo dura un instante para toda la vida”, se dijo para sí;  escribió algo en un papel, lo introdujo en una pequeña botella y lo arrojo al rio, la corriente hará lo demás, Cornelius siguió pensando, mirando el atardecer….
Epilogo:
   El reflejo de la luna en el agua del rio Lete, descansa en la quietud fría de la noche en la ciudad, mientras la brisa nocturna acaricia el triste rostro del desengaño... La banca vacía aun esta.
   Porque para romper con el tiempo, necesariamente se tiene que olvidar, la botella flota en el rio, navega, se pierde en la oscuridad.
Dr. Alejandro Alcaraz García
México DF.   Noviembre 2011




viernes, 18 de noviembre de 2011

Busqueda



Lo que busco es encontrar
no solo un febril horizonte.
Al escuchar de las sombras y del abismo de la aurora
.. este miedo,
como si este ejemplo
ya no fuera sutil.
Inmovil te encuentras al volverte,
retraccion de refraccion
encontrando y arrastrando
el desden de tu amor.
Y mientras asi lo queremos.
Mesuro en silencio este vacio abundante de soledad.

Quien gira la llave no llama a tu puerta
pues limitaria a contra luz de tu piel en llamas
este fragil pretexto...
Pero a la vez, quiza estes tan lejos de aqui...

Que quien gira la llave no alcanza a abrir
no logra incinerar el temor que radiantes
esconden tus ojos...

Y es porque
ya nunca busque un camino..
no lo crei oportuno..
O tu si ??

Dr Alejandro Alcaraz G
Noviembre 2011

viernes, 21 de octubre de 2011

viernes, 22 de julio de 2011

Estigia




   Esa mañana al levantarme supuse que sería como cualquier otra, pero como de costumbre olvidaba un pequeño detalle; algo que cambiaría muy rápido el confuso concepto que yo tenía de ese día.
   El chorro de la regadera golpeando mi rostro me devolvío a la realidad. Era tarde para arrepentirse al igual quevolver atrás. Para mí, un chico de 15 años; el haberle prometido a sus amigos que ahora si le confesaría su amor a la niña del 3:B y que ellos tendrían la exclusiva de los acontecimientos relacionados a tan descabellada idea, no le daba al día una muy buena pinta. Al contrario, sobraban ganas para tomar el primer tren a Siberia... si lo hubiera, claro esta. Reflexionaba sobre mis muy pocas referencias geográficas, cuando el timbre del teléfono sonó. Era Alex que con su peculiar forma de hablar me daba ánimos para la hazaña que hoy, estaba dispuesto a realizar.
   - Si, ya verás que no le daré tiempo a nada - le dije antes de colgar.
   Su llamada era una muestra de preocupación,y es que la susodicha no se trataba de alguien normal; si hubiera sido Angélica o Tenia (por aquello de las ventosas), sería distinto, pero no; era nada menos que Francis (Francisca, según su acta de nacimiento)...
   Se preguntarán a estas alturas, ¿quien soy? Mi nombre es Anibal, que tampoco es muy bonito  nombre, Pues bien, digamos que Francis es distinta, especial. Para un chico de segundo de secundaria, el que una tipa sea la mejor en su clase, practique Kárate, le guste leer y tenga unas piernas, entre otras cosas de concurso, no es una buena elección, y si consideramos que para mí, la literatura es algo parecido a la sopa de fideos de mi abuela, y la lectura una tortura, además de mi achaparrada estatura; semejante idea es bastante estúpida.
   Se hace tarde, me despido de mi abue y salgo con rumbo a la escuela. Aún queda la esperanza que el autobús se estrelle.

   El escote de la maestra de inglés no me permitía concentrarme en mi plan de ataque, pero no me molestaba. Proveniente de la banca de atrás, una voz alcanzó mi oído:
   - Puta, te juro que allí me acabo de criar.. hasta barba me sale !!!
   - Lo dudo -le contesté-, mientras mi mirada se clavaba en el escote.     
   - Oye buey, sabías que la Francis le puso una patadota al último cabrón que le pidió que fuera su novia.
   - Algo escuché. Supongo que además intentó hacerle algo ¿no?
   - Y quién no, cabrón.
   El timbre del receso me recordó que tenía que vaciar mi miedo en el baño, a Alex le recordó que tenía hambre. De camino al baño la veo acercarse; tratando de poner mi mejor cara, tropiezo con un tipo de tercero al cual le tiro el refresco en su camisa, Francis se queda a ver el borlote; al tratar de disculparme no me percato del puño que se dirige a mi estomago. Al caer alcanzo a ver la sonrisa burlona que se dibujaba en el rostro de Francis. Ella y sus amigas se alejaron entre risas, dejándome a mí y a unos 15 curiosos, los cuales me veían como algo no cotidiano. El golpe incrementó un poco la presión en mi vejiga, que para ese momento ya estaba vacía. Para mi suerte el tipo había arrojado un refresco completo sobre mi pantalón, que yacía al igual que yo en el suelo; ayudando a ocultar un poco la meada. Entre los curiosos se encontraba mi ángel guardián, que con cierta picardía me preguntó:
   - Puta, que buen madrazo te dio ese wey ¿te dolió?
   - Un poco -le respondí entre una aspiración profunda y un rictus de dolor. Mientras tanto, los prefectos habían tomado el lugar de los curiosos, que hacían mutis para no ser castigados.

   Al interrogarme, el pantalón aún mojado (por la meada y el refresco), no les decía absolutamentenada a las señoritas de trabajo social. Enfrente, unos penetrantes ojos me recordaban que éste día no era como todos.
   - ¿Quién empezó?
   Los ya mencionados ojos se clavaron aún más en mí, ayudandome a contestar.
   - Yo tropezé con él y le tiré el refresco encima.
   - Eso no lo excusa de haberte golpeado.
   - Además yo fui el primero que pegó -le conteste al intento de abogada que tenía al lado.
   Pedí disculpas y cambiando los acontecimientos, logré que los ojos que para entonces ya no se clavaban con  tanto odio en mí, merecieran tan sólo un regaño; yo en cambio me había ganado tres días de vacaciones en mi casa.

   Para la hora de salida mis ánimos no eran lo suficientes como para pedirle un poco de amor a la "madreahuevos", como la llamaba Alex; además mi vapuleado ego me aconsejaba irme a cambiar el pantalón que estando seco, despedía un ligero olorcito, recordándome que la pepsi no era muy buena para ocultar el olor de una meada. La figura de Alex que llegaba corriendo me sacó de mi reflexión:
   - Oye miadito y si vamos a ver hoy por la tarde a Francis a su clase de Kárate; chance y con Kárategui se vea más buena ¿no?.
   No le contesté al tono burlón de Alex, que hacía gala de su gran nariz, preferí concentrarme en su no tan mala idea. Nos quedamos de ver a las 7 en el parque, me apresuré a llegar a mi casa, el olorcito se intensificaba aún más.

   Esperamos que concluyera la clase. Le pedí a Alex que me esperara a una cuadra antes mientras yo me enfrentaba a Francis y sus técnicas de Kárate. Como era de suponerse, a Alex le valió madres mi consejo. Yo sabía que él no estaba dispuesto a perderse la escena, además quería comprobar si Francis se veía mejor con Kárategui.
   Al verla salir, tragué saliva y fui a su encuentro. Pero antes, los mismo ojos que me miraban en la oficina de castigo y las mismas manos que vaciaron el refresco en mi pantalón, también la vieron y la tomaron de la mano, ella respondió con un beso. Atrás las risas de Alex se podían escuchar, le pedí con un "sshh" que se callara. Al voltear, los mismos ojos, manos y boca que habían besado a Francis, estaban otra vez frente a mí:
   - Otra vez tú por aquí chaparrito  -Francis se acercó.
   - Déjalo, no ves que está muerto de miedo.
   Mi ego no me permitió pensar en lo que mi orgullo me ordenaba. Usando la técnica que empleaba Francis para deshacerse de sus pretendientes, provoqué que el grandulón retrocediera bruscamente en dirección al piso, pero la puerta de cristal de la escuela de Kárate se interpuso.
   Los alumnos, el maestro y los curiosos no se hicieron esperar; yo que para entonces ya estaba metido en mi papel, tomé del brazo a Francis y le di mi mejor beso. Como último recurso para no ser foco de venganzas por parte del maestro y del deshuevado, me di a la fuga.

   A media carrera mi ángel guardián me preguntó:
   - Oye cabrón ¿Y de dónde sacaste esos huevotes, ¡eh!?  
   Sonreí con sarcasmo.
   - Oye y te diste cuenta que sí se ve más buena con Kárategui.
   No le contesté, preferí celebrar mi triunfo en silencio. Tenia tres días para aprender Kárate o hacerme cirugía plástica.
   - Oye, ¿ A ver cuándo me enseñas esa patada, ¿no?.

  Dr. Alejandro Alcaraz Garcia. 
Días Ignotos.
Ediciones Del Vortice. 1997






    

       

lunes, 23 de mayo de 2011

Trayectos


Viendo tu Foto....
Solo entre tantos recuerdos,
Vientos de un largo trayecto
hacia tu sonrisa
que a pesar de no ser mia
me regala su tierna frescura.

Me vendras a visitar?
aqui donde el tiempo de detiene
aqui donde el dulce regalo de
tu amor no tiene remitente.
Hoy mi alma te pertenece
no por ser cautivo o carente de voluntad
sino porque al ser parte de ti
mis letras no son de cristal.
Asi estes cerca
asi estes lejos
el pasado sigue siendo
nuestro mejor secreto.

Espacios de luz,
cisura infinita
de un beso olvidado.
Musitando un Te Quiero
en algun momento de un roce lejano.
Busqueda
de saber que existe alguien
que a pesar de
ser parte
ser sombra
o viento
de un arcoiris ausente
su mente.... llena esta de mi.

EScribeme una linea,
un trozo de silaba
de tu pensamiento;
dejame saber que
hay detras de tus silencios,
pinta de colores mi alma
y mi tinta no se cansara
de contarte
de extrañarte
de extraer de mi inherente
nostalgia...
tan solo una palabra
que abra tu corazon;
que me haga ser parte de tu vida
y quiza asi no siga
encendiendo veladoras en las
esquinas.

viernes, 13 de mayo de 2011

Convenio


Para el Amor que sigue vivo en mi corazon:

A tu lado.
Encontré un pretexto  para amarte.
No fue algo tangible.
Al menos así lo parecía
cuando absorbiste el hialino fluido
de mi pensamiento.
Virgen brevedad de tu ansia fértil.
Metáfora gastada que disfraza
el ardiente propósito que persigo.
Intento.
Convenio tácito de tregua amatoria.
Conjetura de orgasmos visuales
que se forma llana y calladamente
de nuestro silencio.
Que entreteje de común acuerdo
este voyerismo accidental.

Dias Ignotos
1997. Ediciones del Vortice.
Dr. Alejandro Alcaraz Garcia.


martes, 5 de abril de 2011

Bajo el Yugo de Sion.

...Cuándo se fue acercando, al ver la ciudad, lloró por ella y dijo: ¡Ah, si este día tú conocieras  también lo que lleva a la paz, pero ahora está oculto a tus ojos!  Porque vendrán días sobre ti en que tus enemigos te rodearán con trincheras, te cercarán y te estrecharán contra el suelo, a ti y a tus hijos dentro de ti y no te dejarán piedra sobre piedra, por no haber conocido el tiempo de tu visita.

San Lucas 19; 41 – 44


Introducción:

    Es tiempo de riña, de disputa por el amor de Dios. Cristianos y judíos luchan por medio de una fe gastada, excomulgándose mutuamente. Árabes, Budistas, Ortodoxos y paganos los  observan confundidos. Oración semejante y antagónica de un credo bifurcado.
Las sangrientas revoluciones en América a raíz de la caída o auto amputación del imperio Norteamericano por las diferentes etnias existentes dentro de ésta, fue el abono propicio para la semilla de poder sembrada durante siglos por los judíos. Cosecha o profecía de un pueblo que será la luz de las naciones del mundo.
Pueblo perseguido por la maldición de un falso profeta.
Los altos jerarcas de la iglesia Cristiana se opusieron a las medidas impuestas por los líderes Judíos en el poder, pero su voz no tuvo eco. Toda nación que profese credo al falso profeta, será invadida y vuelta por la fuerza al verdadero camino en espera del Mesías que vendrá a salvar al hombre del pecado.
    La Iglesia Romana trató de buscar un diálogo ante tales afirmaciones, pero los hijos de Abrahám no escucharon a los seguidores del falso Mesías, aquel que los maldijo y condenó a interminables años de muerte y desolación.
Al iniciarse la persecución el heredero de Pedro no tuvo más remedio que abandonar el Vaticano, se impuso un estado de sitio a éste y se devolvieron sus tierras al Imperio Europeo.
Las organizaciones Judías se convirtieron en una sola: ortodoxos, Liberales y Conservadores se fusionaron, uniendo su credo e instituyendo un trono para su nuevo jerarca, con sede en Tierra Santa.
Heredero de Abrahám.
Heredero de un mundo bajo el yugo de Sion.

I


IRAN


Doce años después:

    No es un hombre común el que al hablar emite e implora suplicas no escuchadas, ni mucho menos aquel que siendo fruto de la riña, mira condescendiente a la miseria que lo ha cobijado...

La mirada de ese hombre se clava en su imagen al espejo y repite una extraña oración:
- Cercado, más no perdido; buscado más no encontrado.
Tu pueblo cumplió: Desposó a una prostituta  y concibió un hijo, el cual fue llamado Jezrael. Concibió una hija y le llamó No amada. Concibió al destete de No amada otro hijo y le llamó No mi pueblo, porque nosotros ya no somos tu pueblo, ni tú nuestro Dios...
No tengo credo, sólo una misión. No tengo pueblo, por eso vivo cercado por paganos, y buscado por mi fe y mí nombre.....Jezrael.
    Una lágrima cotidiana le saluda, anunciándole el momento de partir.
Como todos los días, baja las escaleras sin apuro, el penetrante olor a moho hiere su nariz y al igual que siempre piensa en la podredumbre de un mundo sin esperanza.
    Camina por las calles de Teherán sorteando niños que piden un mendrugo, le duele no ofrecerles un poco de comida, a pesar de haber perdido la noción de la última vez que probó bocado.
Por fin llega al barrio de Dulab. Al aproximarse es escoltado por dos hombres hasta el portón de una vieja mezquita, donde es recibido por un anciano que respetuosamente lo saluda y lo invita a pasar.
La sagrada militarización de la ciudad había contribuido a la creciente política de desprestigio hacia la corriente Cristiano – Judía disidente; provocada por su alentadora propuesta en el Concilio Judío II, acerca de una posible fusión de los dos credos más importantes en el mundo. Gran parte de sus seguidores fueron aprehendidos, excepto su líder, el autoproclamado Pedro II;  un descendiente de la tribu de Abrahám que al entender el objetivo oculto de la guerra santa, pactó una alianza con los dirigentes Cristianos que quedaban. Propuso de esta forma el fin a un conflicto que ya se había alargado por más de dos lustros y había  cobrado miles de víctimas en nombre de Dios.
    El génesis del conflicto tuvo como antecedente la llegada de un Papa negro a la Basílica de San Pedro. Elegido en momentos turbios, en los cuales las diferentes naciones sometidas por el Imperio Norteamericano se vieron de súbito libres del yugo Anglosajón, a consecuencia de una guerra civil que mermo el poder del Imperio.
Estando en guerra prácticamente todo el continente Americano, el Imperio Europeo fijó su interés en el continente Africano; la posesión más fértil del Imperio Norteamericano.
La fe Cristiana trató de equilibrar la balanza que apuntaba hacia el saqueo y la muerte de todo un continente. Pero no previeron la inesperada participación de un grupo de Judíos extremistas que tomando ventaja de la situación, persuadieron a los Europeos del peligro que representaban los Cristianos para sus intereses. Las facciones Judías restantes, pronto se unieron al Imperio Europeo, como una forma de unificación de rencores hacia una religión que los maniato por mucho tiempo, gracias a los aliados que poseía en América.


    En el interior de la Mezquita, los laberínticos corredores conducen a un oscuro salón que sirve de escondite a un grupo de hombres dispuestos a derrocar al actual régimen religioso.

- Nuestros esfuerzos han sido en vano, en este momento están siendo ejecutados en Jerusalén nuestros enviados de paz, encargados de llevar la palabra de Dios a los dictadores de Israel.
- Me parece que las medidas no han sido del todo efectivas, necesitamos algo que desestabilice a la falsa religión desde los cimientos....
-  ¿Qué trata de decir Jezrael?
-  Asesinar al usurpador, al hombre que se hace llamar el heredero de Abrahám. El jerarca de los judíos en tierra santa. 

    El silencio se confunde con los pensamientos en la mente de cada uno de los presentes.
El recuerdo de una guerra, de una fe que tomó otra dirección; un credo que con el tiempo se convirtió en una forma de opresión, en una fuerza política de terror.
    El anciano se levanta indignado, reprimiendo y condenando tal propuesta. Mira con piedad y angustia a los ojos de Jezrael, sabe que no hay otro camino. Sale del recinto sin decir nada, la tarde en Teherán es la única acompañante de un hombre que sale de la  Mezquita llevando consigo una cruz como bandera y como esperanza un puñal




II



    No es un hombre común el que al hablar emite e implora suplicas no escuchadas, ni mucho menos aquel que siendo torturado y cautivo, condene con la voz de Dios a sus verdugos...

    Lo habían encontrado en los alrededores de Jerusalén, cerca de aquélla antigua puerta donde llego Jesús vitoreado por una gran multitud armada con grandes palmas; allí donde aquel Mesías maldijo o según algunos historiadores de la fe, tan solo lamento el destino del pueblo Judío.
La misma puerta donde a los lados yacen los restos de dos guardias musulmanes, colocados para que cuando según las escrituras regrese Jesús a Jerusalén, sea asesinado por ellos.
Su actitud al aprehenderlo fue de indiferencia, parecía que así lo había planeado... No tardo en ser encarcelado...


- ¡El golpe continuo que debilita, que penetra cada vez con más fuerza siendo el eco del verdugo que alimenta las ansias carnívoras de su dogma! Voluntad de un Dios que se resiste a morir, que se resiste al olvido o simplemente a dejar de existir.
Crónicas disidentes del eclipse de un mundo sin luz.
Golpe lacerante.
Daga del silencio.
Cautiverio o penitencia.
Muten a las rocas y háganlas callar!
- Nadie te escuchara, muchacho, para ellos ya no existimos.
No gastes más  fuerzas  – susurró una voz que perecía salir de entre la penumbra de la celda.- 
- ... ¿Quién eres?
Déjate ver  - suplico jadeante Jezrael, a la misteriosa voz que trataba de calmarlo.

    Estaba encadenado a unos grilletes que pendían del techo de una celda. El dolor en sus muñecas lo atormentaba y sus piernas eran presa de fuertes espasmos musculares, provocados por la constante vertical a la que estaba sujeto.
Cada tres horas irrumpían en la habitación dos hombres que lo golpeaban hasta dejarlo inconsciente.
...Sus fuerzas empezaban a abandonarle.

- Tiene alguna importancia quién soy o lo que fui...
   - Respondió un hombre que se confundía con la oscuridad de la celda.
      Heredero de un trono vacío que el hombre forjó a base de sangre... ¿ Qué importancia                                                                                    tiene quién soy ?.
- usted es el Papa...
- No hijo, soy un preso en esta celda simplemente o ¿ es que acaso ya habías sido testigo del odio de un santo Padre hacia su opresor o esta tez vistiendo el manto de Pedro ?.
- hubo un momento en que el hombre comprendió su condición.                                                                                                                                                  
- inútil intento de saciar la ira de su Dios.
...solo fue eso y nada más.

   La habitación permaneció un rato en silencio, por fin una pregunta lo inundo todo.

- ¿ Sabe a lo que vengo ?, pregunto Jezrael esquivando la mirada del Papa.
- Si hijo y no te condeno, porque en el poder están aquellos que negaron el camino de la paz.
- Nada ni nadie espera por mí, - sentencio Jezrael.
- Nada ni nadie nos llorara, - completo el Papa.
...ahora hijo, trata de dormir.
  Jezrael se quedo velando el sueño de aquel hombre, esperando el tiempo de la ardiente llama de la venganza.
...Ya no hay más oraciones que guarden la inocencia perdida de un niño.


III



   No es un hombre común el que al hablar, emite e implora suplicas no escuchadas, ni mucho menos aquel que estando frente a su asesino, no intenta matarlo.

    La primera bofetada lo despertó, ocasionándole una herida en el labio superior que sangro profusamente.
La segunda nunca llego, porque fue sustituida por una patada que golpeó el rostro de Jezrael, dejándolo apenas con un fino rastro de conciencia.

- ¿ Quién eres ?  - preguntó su inquisidor; un hombre con una túnica blanca que parecía supervisar la tortura.
Al no haber respuesta, una nueva dosis de bofetada/patada acertó en sus respectivos blancos.
Había permanecido así toda la mañana y ya empezaba a cansarle el juego de pregunta/castigo. Un pensamiento paralizó su mente, se vio contándole todo a sus captores, dando información y lugares claves, para echar abajo toda resistencia.
Le pareció que la idea era atractiva para ganar algo de tiempo y de esta manera planear la forma de escapar... Fue la última tentación que le ofreció su alma y voluntad humanas.
Un hombre entró a la habitación, miro a los verdugos y con un gesto los despidió.

- Eres Jezrael y vienes a matarme. Tu objetivo tendría sentido si no hubieras sido traicionado por los tuyos; tan solo te enviaron al matadero.... dijo el recién llegado, sin apartar la vista de los ojos de su prisionero.

    Jezrael no le creyó, de todas formas lo que le faltaba era tiempo para confirmar sus palabras.

- Y si sabías de quien se trataba, ¿ Porqué me torturaron ?, ¿ No seria más fácil dejarse matar ?  – Pregunto Jezrael con su mejor cara de sarcasmo e ingenuidad.
... El hombre asintió con una sonrisa.
- ¿ Crees que con matarme ganarás algo ?. La conquista de África y América solo fue el pretexto para tomar el control absoluto y después, al deshacernos de aquellos que sirvieron de piezas en esta ajedrez, alzarnos como la luz de las naciones del mundo.
La religión ya no tiene razón de existir, nos abanderamos de este credo, porque los que iniciaron las hostilidades hacía ustedes eran Judíos, pero poco a poco hemos perdido esa clase de lastres.
Todo lo que ves a tu alrededor nunca podrá ser destruido por ideas o pensamientos místicos.
No es la primera vez que un credo es la bota que oprime o la fuerza  que dicta la forma de gobernar...
    El hombre continúo justificando las atrocidades cometidas, pero Jezrael no escuchaba, las palabras sonaban  huecas en su mente.  Apenas unas horas antes había presenciado el asesinato del Papa, lo había visto arrodillarse a los pies de sus verdugos y orado por sus almas.

Imaginó escapar de ahí, escapar de todo y todos.
Aferrado a la ínfima abstracción de sus pensamientos, quizá el único lugar donde se sentía a salvo y seguro, prefirió gritar una agonía fingida para ya no alargar más lo inevitable, pero solo consiguió que lo regresaran a su celda.
El hombre ordeno que lo asearan y alimentaran.
Para Jezrael las siguientes horas transcurrieron sin miedo.
La apacible quietud cubría al abismo que se avecinaba.




IV



    No es un hombre común el que al hablar, emite e implora suplicas no escuchadas; ni mucho menos aquel que siendo liberado. Regrese a derramar  su sangre al paredón.


    Abrieron las puertas que durante siglos permanecieron cerradas. Habitaron la ciénega que parió la oscuridad que lleno el vacío y que compartió Jezrael al cobijo del manto protector de la espera, mientras los guardias lo conducían a quien sabe donde. Parecía que todo había terminado para él.
Sentenciado y humillado como quien predice el devenir lastimoso de la luna en cuarto menguante, sus celadores lo soltaron en las afueras de Jerusalén. Al  verse libre, corrió hasta vaciar su aliento, hasta olvidar y desterrar de su mente las últimas palabras del heredero de Abrahám.
    Conjuro onírico de su incapacidad para apropiarse de su alma.
No importaba a cuantos hubiera que matar.
No importaba el credo, al cual se trataba de hacer presente mediante suplicas agónicas... ya que la sordera celestial, no escucha lo que la mirada llora.
Un llanto sin luz, vacío de esperanza.
Y fue entonces cuando apareció, ataviado con la túnica blanca y roja, sus largos cabellos y su barda poblada, cargando una cruz sin desenfundar la espada.
- ¿ Dónde vas maestro ?  -  preguntó por inercia.
- A Jerusalén, a que me crucifiquen.

    Y dicho esto, Jesús lo apartó y retomo su camino rumbo a la ciudad.  Jezrael lo siguió con la mirada hasta que se perdió en el horizonte.
Un tímido impulso lo incitaba a correr, a regresar con aquellos quienes lo despojaron de toda esperanza; pero ya había oído y visto lo que necesitaba para despreciar tanto al hombre como a su propia vida.
Prefirió quedarse ahí quieto, inmóvil; pensando que quizá el silencio del suicida y el grito desgarrado del mártir, no sean suficientes para alcanzar la libertad


Epilogo:

    El evangelio es la historia de la fe; pero la leyenda es la historia de lo que desgraciadamente no existió y que sirve para alimentar el deseo de librarse de los candados del dolor o de la realidad.
Quizá evangelio; quizá leyenda; quizá el silencio del suicida que regreso a verter su sangre, para ganarse el derecho de un pedazo de historia o de fe.
    El niño duerme, mientras su madre repite una oración que trate de llenar el hueco que dejó el grito desgarrado del mártir.
..... y es cuando entonces, quizá si se alcance la libertad....

Dr. Alejandro Alcaraz García A
1996 – Noviembre 2002.

viernes, 18 de marzo de 2011

La Secta


    Quiero iniciar diciendo: Que solo la palabra es vínculo, el  fiel  testigo del inicio; lo dicho; lo pensado o lo escrito; en su interior,  no expresan  ningún sentido.  Yo he tratado de encontrar la palabra; la he buscado por toda la habitación. Al principio me pareció una campaña sencilla, bastaba solo escudriñar entre todo ese tumulto de frases, relacionadas o no, y así de esta forma, invocarla, hacerla mía.
Me resulta fácil, creo yo, descifrar con lujo de detalle, el verdadero carácter y propósito de cualquier mensaje, idea o relato; pero a pesar de todos mis ánimos falle irremediablemente en mi intento.
    Escogí con sapiencia de gourmet al autor que ahora tengo entre mis manos; huelga decir que las recomendaciones fueron excéntricas y variadas; provenientes de ilustres personalidades en diversas artes; enumeradas sin dudar, aun si estas fueran  descabelladas, con lujo de detalle; advirtiéndome leer estas líneas sin nadie cerca; cualquier relación con algo externo al nicho que yo,  posteriormente escogería para mi lectura, sería intolerable e inadmisible, repercutiendo inevitablemente en los resultados de la transformación; había espacio también  para los lineamientos en materia culinaria; tan solo mi abastecimiento consistiría en frutas secas, cierto tipo de licor, suave de preferencia; mezclado con la sangre de una paloma viva, que yo alimentaría y cuidaría hasta habiendo terminado la lectura; teniendo especial cuidado de no herirla de muerte, en cada toma de  sangre, realizada mediante una pequeña aguja, por punción, cerca de la entrepierna.      
    La revisión del texto, seria de forma pausada, lenta, poniendo especial énfasis en cada punto, cada coma, espacio, ó verborrea infinita con el cual el autor había dotado a su obra.
Todas las noches dirigía mis pasos hacia un punto indeterminado, mis pasos me guiaban, mas no el raciocinio; así pues esa ocasión no fue la excepción. El camino se confundía con mis pasos, se requería más que un lugar cálido y seguro para iniciar esta sesión; nada sería igual después de esta noche, esa impresión o sensación, revoloteaba en mi mente por más tiempo atrás, que lo que la memoria me permite. Era ya mucho tiempo invertido; el deseo que aquella lectura fuera por fin la que me devolviera la razón de mi ser, se había transformado de una búsqueda sutil a una paranoica obsesión de poseer un lazo hacia una iluminación plena, alejada de la núbil o inútil conciencia de mis actos,  no era pues, un instrumento la palabra, no, era la razón misma de mí existir, sin ella: “yo no sería”....  si es que en algún momento yo era algo más que lo que el espejo reflejaba.    
    Mi búsqueda no era un cliché superficial, representaba años de dirigir mis facultades hacia una conciencia universal que me permitiera acceder hacia espacios más complejos. Esta vez no sería la palabra mi instrumento, yo formaría parte de su sentido, de su necesidad de abrirse paso entre tanta mentira abanderada  por  la palabra literatura.
El autor no importaba, tales textos tan solo representaban el sentir de un alma, en cambio yo la transformaría hasta hacerla irreconocible hasta para su propio autor.          
Todos, completamente todos los consejos fueron sutilmente cubiertos  y cabalmente seguidos al pie de la letra, pero no bastaron; yo seguía ahí, después de tres meses de incesante búsqueda; suplicando por mi alma, a ese alguien que me había mantenido de pie, sin más alimento que el indicado. La paloma había muerto hacía ya un mes; su néctar había sido sustituido por mi propia sangre, que mezclada con mis excreciones era el único liquido potable disponible.
    La iluminación no llegaba,  la busque en aquel prologo salpicado de infinita paciencia; en aquella estructura austera; en aquel clímax orgásmico; pero fue inútil, poco a poco el conglomerado de hojas fueron siendo menos, y yo seguía igual que al principio, sin mas remedio que la sola presencia de mi alma, y el castañear de mis dientes; el viento helado se filtraba  por el hueco que había dejado una pedrada en la ventana, quizá del casero que cansado de golpear la puerta una y otra vez, con esperanzas de que yo la abriera, había cumplido su amenaza de dejar que yo muriera de inanición, condenando  mi alma y prometiendo que mi cuerpo solo seria alimento de perros hambrientos.
El alquiler tan solo cubría un mes de renta, y mi estancia se había perpetuado ya por tres meses.    
El terror de encarar a aquellos que gustosos me recomendaron a este autor, me hace palidecer; que les diré ahora, cuando me interroguen de este o aquel concepto vertido en el interior de sus páginas; en sus relaciones con este o aquel movimiento cultural; la falta de alimento poco a poco fue mermando mis ánimos, mi psique convulsionaba atrozmente, hasta dejarme en un estado casi de obnubilación, mi aspecto era deprimente; la barba crecida, el insoportable hedor filtrándose  por cada poro de mi piel; mis sentidos al cabo del cuarto mes se habían alejado tanto de mi razonamiento  que el delirio, casi imperceptible, era suficiente  para que las alucinaciones visuales y auditivas, me transportaran a un mundo totalmente ajeno a la realidad.
    Las horrendas mutaciones que dotaban formas extrañas a mis pertenencias,  muebles o mis extremidades; hubieran plantado la semilla de la locura, en cualquier alma tímida, la mía, en cambio, se prestaba al jugueteo con los bichos que poblaban la habitación; en ocasiones alguno de ellos, me leía al oído,  ya que cansados de sostener el libro, mis brazos permanecían inertes por horas, debido  también a la continua punción a la que eran  objeto.  La sangre que hábilmente mezclaba con mis fluidos corporales en sustitución de liquido vital, me impregnaba la piel de un tinte ictérico, macabro; no tardo en filtrarse el rumor que mi estancia en aquel  pulguero se debía a razones de fanatismo religioso, las comadronas del poblado organizaron visitas al hostal donde me encontraba, haciendo ver a sus parturientas que con solo rozar su voluptuoso vientre al calce de mi puerta, sus semillas florecerían con la misma sabiduría que yo le daba a mi existencia.
    Los pastores desde el altillo, instaban a su comuna para profesar la misma devoción que yo tenía para mi Dios; sin temor a  alejarme del mundo que según ellos estaba próximo a concluir.
El vengativo casero ideo hábilmente, una forma de retribución a los gastos que yo le ocasionaba, que a excepto de la falta de mantenimiento o aseo del cuarto, eran nulos. Inicio cobrando a cualquier visitante que ya sea por curiosidad o fe, pidiera rozar mi puerta, posteriormente  invento mitos y relatos referentes a mi persona y mi forma de vida en su hostal; su idea cobro rápidamente adeptos; no sólo eran ya visitantes de paso, sino una secta conformada de hombres y mujeres, provenientes de diferentes lugares, ávidos de tener una nueva forma de ascensión, de prepago para una vida, después de su muerte, mucho más placentera.
    El pastor comprendió que su religión no poseía tanta fe, y prefirió dejarse llevar por el conglomerado de seguidores que veían en mí, a su salvador; esperando bajo mi ventana, el día elegido o marcado para la procesión final.
Era de esperarse que aparecieran detractores, los cuales fueron discretamente acallados bajo el yugo de la espada; el casero dejo el oficio de hospedero y se alzo como el guardián de mi palabra, que según él, escuchaba de mis labios  todas las noches, para anunciar mis deseos al día siguiente, a los feligreses.
Ahora yo no sé si existo tras la puerta que mi secta resguarda celosamente,  y a decir verdad, no estoy seguro si alcancé o no,  la tan ansiada iluminación; a veces me veo a mí mismo siendo alimento de raras formas de vida, que habitan aquel cuartucho; veo a través de los ojos de todos aquellos que encontraron sus pasos en mis enseñanzas, en mi palabra; aquella que busqué desde el principio, pero que nunca, conscientemente encontré, o llego a salir de mis labios.
    Mi mente desata tempestades.  Juez cruel de enemigos y cariñosa esperanza de seguidores; soy la palabra que nunca se menciono; soy el fuego avivado por miles de conciencias; limosna de mendigos y tesoro de pastores; soy el castigo de asesinos, la guadaña de los labradores; sacrificio de inocentes; Silencio infinito.... que funde  la boca de los pecadores.

                                                                       Dr.Alejandro Alcaraz G.